EL DÍA DE LA MUJER…MUNDIAL
Sepan disculparme amigos, pero el último tiempo he estado leyendo mucho a Carlitos Bukowski y a Juancho Fante y eso me hace traer a este espacio casi exclusivamente historias de borrachines y hasta de perdedores. Prometo cambiar mis lecturas diarias por algo de otro estilo para acercarles historias de otra índole.
Este momento de nuestra historia tengo la certeza de que ocurrió el día sábado 8 de marzo del año 1997. El mismísimo día de la mujer.
Yo ya vivía en Paraná hacía más de un año en el mismo edificio que Ale y Ramiro. Primero fue en un departamento del piso 4 y luego en el mismo piso pero en el departamento de enfrente. Una mudanza altamente recomendable. Por lo cómoda. Era como mudar de una habitación a la otra.
Hacía poquito de esa mudanza y la relación con los vecinos, con el administrador y con la dueña del depto era muy buena. La dueña, para ser más exacto había sido estudiante y sabía de qué se trataba la vida de estudio y relax jodístico de vez en cuando.
Habíamos estado estudiando con Ale y Ramiro todo el día. Ellos en su departamento y yo en el mío. A la noche, luego de cenar o antes, no lo recuerdo bien, los muchachos subieron a mi depto para ver que pintaba para esa noche.
Sabíamos que junto con Fede estaba de visita el Gringo Agustín que seguro se sumaría a nuestra propuesta.
Sepan disculparme amigos, pero el último tiempo he estado leyendo mucho a Carlitos Bukowski y a Juancho Fante y eso me hace traer a este espacio casi exclusivamente historias de borrachines y hasta de perdedores. Prometo cambiar mis lecturas diarias por algo de otro estilo para acercarles historias de otra índole.
Este momento de nuestra historia tengo la certeza de que ocurrió el día sábado 8 de marzo del año 1997. El mismísimo día de la mujer.
Yo ya vivía en Paraná hacía más de un año en el mismo edificio que Ale y Ramiro. Primero fue en un departamento del piso 4 y luego en el mismo piso pero en el departamento de enfrente. Una mudanza altamente recomendable. Por lo cómoda. Era como mudar de una habitación a la otra.
Hacía poquito de esa mudanza y la relación con los vecinos, con el administrador y con la dueña del depto era muy buena. La dueña, para ser más exacto había sido estudiante y sabía de qué se trataba la vida de estudio y relax jodístico de vez en cuando.
Habíamos estado estudiando con Ale y Ramiro todo el día. Ellos en su departamento y yo en el mío. A la noche, luego de cenar o antes, no lo recuerdo bien, los muchachos subieron a mi depto para ver que pintaba para esa noche.
Sabíamos que junto con Fede estaba de visita el Gringo Agustín que seguro se sumaría a nuestra propuesta.
Micrófono en mano, arrancamos con Ramiro y Ale a entonar (o a desentonar) algunas canciones de lo que viniera. Sonaron arruinados con nuestras voces temas de Charly, de los Abuelos, de Calamaro (que aún estaba con los Rodríguez), etc. etc. etc.
Más tarde llegaron Fede y Agustín a sumarse a nuestro concierto (o a nuestro desconcierto). Esa noche dimos cuenta de varias botellitas de tinto y alguna de una graduación mayor.
Más tarde llegaron Fede y Agustín a sumarse a nuestro concierto (o a nuestro desconcierto). Esa noche dimos cuenta de varias botellitas de tinto y alguna de una graduación mayor.
En una terraza vecina un grupete de muchachas festejaba vaya a saber qué. Pero para nosotros festejaban el día de la mujer. Y así se lo supimos saber, no solo con los gritos, sino con una llamarada que asomaba por la ventana gracias a un desodorante de ambiente y un encendedor. Sí, ya sé, una locura.
Pero la cosa no termina allí. Un descontrolado personaje que ya estaba en boxes decidió que el administrador, que vivía en el mismo piso que yo, también debía festejar el día de la mujer. Así que salió al pasillo y comenzó a llamarlo al grito de “ESERERE, ESERERE…TOMÁ”, mientras hacía resonar sus nalgas. Por suerte para los tres que vivíamos en el edificio Miserere no salió a ver que pasaba.
Pero no conforme con eso el mismo personaje decidió que podía mostrar su mejor cara a la fiesta vecina y así lo hizo desde la ventana de mi cuarto.
Pero la cosa no termina allí. Un descontrolado personaje que ya estaba en boxes decidió que el administrador, que vivía en el mismo piso que yo, también debía festejar el día de la mujer. Así que salió al pasillo y comenzó a llamarlo al grito de “ESERERE, ESERERE…TOMÁ”, mientras hacía resonar sus nalgas. Por suerte para los tres que vivíamos en el edificio Miserere no salió a ver que pasaba.
Pero no conforme con eso el mismo personaje decidió que podía mostrar su mejor cara a la fiesta vecina y así lo hizo desde la ventana de mi cuarto.
Para ser sincero no recuerdo como terminó la noche. Lo que sí sé es que a la mañana siguiente mi portero eléctrico sonó a las 10 de la madrugada y la vecina del piso de abajo (de la que después fuimos amigos, y a la que en sus vacaciones le regábamos las plantas de su casa) me despertó con un sentido…FELIZ DÍA DE LA MUJER, FELIZ DÍA DE LA MUJER.
Saludos a todos.

1 comentario:
Hacia calor en ese tiempo en Parana, no?
Q manera de disfrutar che!
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