ESPACIO EUCLIDIANO, LUEGO BORRACHERA.
Era sabido que luego de los pesados parciales del nunca mal catalogado Juan Carlos (no se me cae una sonrisa) Canavelli, venía bien un poco de relax. Y eso hicieron algunos de los guric-s.
El centro de actividades era el departamento del segundo piso sito en calle San Juan. En el cuarto piso (del mismo edificio) uno de los dos habitantes había no solo participado del parcial, sino que se haría presente en el momento de relax organizado para esa misma noche. Calculo que sería un lunes o martes. Luego de una cena en la que muchos participamos en el segundo piso y en la que algunos empezaron a beber para olvidarse del espacio euclidiano, di las buenas noches y me fui a dormir ya que a la mañana siguiente me esperaba un parcialito de fisiología. Yo vivía en el cuarto piso con el personaje de esta historia del que solo diremos, por ahora, que tenía un sobrenombre felino.
Algunos de los hechos que siguen en el relato me fueron contados al día siguiente.
Luego de la cena la bebida se había acabado y era hora de reponerla. Allí salieron. Calculo que serían 5 o 6 o más, nunca se sabía cuanta gente podía sumarse a ciertos eventos “no organizados” por los guric-s, siempre se llenaba de autoconvocados…al fin…todos borrachines.
Desde el cuarto, y ya en la cama, los escuché subir o bajar, vaya a saber uno, por calle San Juan hacia algún incierto destino. Los supermercados ya estaban cerrados (ahí no se conseguiría bebida) y el momento de relajación y la búsqueda de bebida debía seguir en otro sitio.
Así fue que llegaron a un pool. Se dice que entre bolas, tacos y tragos la noche se puso linda. Se dice también que el felino bebió algo de más. Se dice que uno de los borrachines quería seguir jugando y que buscaba rivales entre los desconocidos del lugar gritando “VAMO A JUGAR POR PLATA CAGONES DE MIERDA”. Esos gritos bastaron para que decidieran retirarse del local y evitar así disturbios mayores.
Cabe aclarar que nunca solíamos meternos en problemas. O por lo menos en conflictos que nos llevaran a las manos.
A esa altura varios ya venían con la lengua trabada y un sutil zigzagueo en su andar.
Entre ellos el felino era el que peor la traía. Pero claro, no iba a dar el brazo a torcer y decidió que solo podía llegar al cuarto piso y acostarse. Y eso intentó hacer. Con ropa y todo se desplomó sobre su cama, vecina a la mía, y pensó que su noche acababa ahí.
Debo decirles que sí lo escuche llegar, pero no me percaté de su estado etílico profundo.
Pasados unos minutos me despertaron unos sutiles quejidos. Nada fuerte, nada de que preocuparse. Supuse en un principio.
Los quejidos empezaron a subir su volumen y tras unos minutos se transformaron en un pedido de ayuda.
Ahí acudí con una mezcla de sueño, mal humor (los otros borrachines me lo dejaron tirado ahí guachos) y un no saber bien que hacer.
Lo único que se me ocurrió fue sacarle las zapatillas (aunque no podría asegurarlo) y acercarle un balde para que sus arcadas tuvieran un destino cierto.
Claro, imaginen que ocurre con una persona tendida boca abajo y con un balde a su derecha. Eso mismo…amplificación y eco.
O sea que el resto de la noche sus desperdicios bucales fueron debidamente amplificados por el maldito balde.
Me acosté.
Minutos más tarde tras otro breve quejido encendí la luz para ver en que andaba el felino. La escena era buenísima. Estaba tumbado en la cama, con la cabeza casi metida en el balde y abrazándolo con tanto cariño que daba lástima molestar en ese momento de ternura a la pareja felino – balde.
Volví a acostarme.
Y ahí empezó la mejor parte de la noche. El felino, con su cabeza medita ya casi toda en el balde ya no emitía un quejido, sino que pronunciaba un sentido “AYUDAME DIOOOOSSS, AYUDAME”.
Creo que repitió esa frase no menos de 10 veces.
Para mí fue mucho. Me reí un rato y decidí que ya era hora de dormir…ya había entendido la fisiología del felino tras las borracheras.
Acá debería decir:
“Los hechos y personajes de estos relatos son ficticios. Cualquier semejanza con hechos y personas reales es mera coincidencia".
No lo crean ya que en estos relatos ni los personajes y situaciones son ficticias, ni las semejanzas fueron una mera coincidencia. Todo está colocado con un propósito. Solo soy un jodido contador de recuerdos.
miércoles, 1 de octubre de 2008
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1 comentario:
aca iba el comentario anterior:
Con tu permiso: si no me contaron mal, ese felino luego de tu ayuda y en abuso de la misma, te hizo una seña con la mano (como quien dice: para para para) y cerrando la mano pero dejando el pulgar extendido señalo para atras y dijo un categorico: "HACEME UN TÉ"...
q HIJO DE P---. JAJAJAAAAA
Gracias por el recuerdo!!
un Abrazon, nene!!
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