viernes, 7 de noviembre de 2008

NO VALE HACER MOLINETE

La cita solía ser a las seis de la tarde. Era el momento en el que dejábamos de estudiar y salíamos a recorrer ida y vuelta la peatonal unas 20 veces.

Llenábamos los ojos y de vez en cuando parábamos la marcha y nos instalábamos en lo que era la telefónica (más tarde pago fácil o rapipago y ahora no sé que es), en el banco de la plaza frente el club social o bien en la esquina de Urquiza y la peatonal.

También a veces nos encontrábamos con algunas amigas que volvían de hacer ejercicio por el parque o con miles de colegas que con cara de bioboys intentaban olvidarse de las integrales triples.

Pero lo bueno, lo que verdaderamente nos relajaba era el metegol.

Juntábamos $ 0,50 cada uno y nos armábamos con 8 fichas que nos duraban algo más de 1 hora y media.

En general las parejas eran Ramiro de la Cruz Alcar – Pablo Alonso vs. Alejandro Arbilla – Miguel Ángel Salatín.

Con el correr de los partidos empezamos a ponernos más “profesionales” más exigentes. Llevábamos la estadística de los partidos jugados, ganados y además a esa altura éramos cuasi expertos en la lubricación del metegol para que no se trabaran las manijas.

Luego de un tiempo se sumó a nosotros el “Gato” Gerardo Ledesma.

Una tarde decidimos que para ingresar al club del metegol, el Gato, tenía que conseguir “aceite especial para lubricar metegoles”. Esa sería la cuota de ingreso.

Le indicamos que seguramente lo conseguía en alguna casa de deportes o de juegos de mesa.

No sé si recorrió muchos locales de deportes en busca del aceite pedido, pero sí sé que lo volvimos loco porque no lo conseguía.

Lo cierto es que como, al final, no lo consiguió y dudaba mucho de su existencia, no tuvimos mejor idea que llenar un frasquito de gotas para los ojos con aceite de máquina y colocarle una etiqueta muy bien hecha en computadora que decía: “Aceite especial para metegoles”. Así fue como le demostramos que nunca le mentimos y que cuando se acabara iba a ser el responsable de conseguirlo.

Gracias Gato por tanta magia metegolística.

Abrazos para ellos y besos para ellas.

NOTA: Chicas (Romi, Luichi, Gringa, Sepu, Mafi y demás): Pronto escribiré historias en las que participen. Paciencia, mi memoria tiene sus límites.