jueves, 25 de junio de 2009


LUEGO DE TANTA DISTANCIA

Ups…muchas cosas pasaron desde la última vez que me senté frente al teclado a escribir sobre aquellos viejos buenos tiempos.

Nos juntamos todos (o casi) en el casamiento de los Poncescos y los Sepuletos. Hubo un par de Piratas, un cabernícola, un árabe, estuvo la reina del Nilo (muy mal calificada por alguno como una heladera). Nos acompañó una niña, el jeque y una de las chicas de su harén, la familia Pica Piedras en pleno, la mujer maravilla de la mano de una señoraza….y….creo que no me olvide de nadie. Eso sí, cabe destacar que se cuenta que se dice que si comenta que Cleopatra llegó con una panza de unos cuantos meses y que el responsable (o irresponsable) fue uno de los piratas…que no fui yo.

También luego de todo este tiempo la Tere fue abuela y el Tito abuelo, claro está. Noooooooo, no se asusten el Coloso no tuvo una nena, fue Fede. Sí señores.
Además debo contarles que la pequeña Abril soportó el viaje a Paraná, para la boda de la Sepu y Juan, se bancó el calor y la música y demás. Pero quién más merito lleva en todo esto es su madre que la llevó hasta allá sin siquiera chistar. Y eso que casi casi nos tenemos que bajar a empujar el auto por falta de nafta. Suerte que SantoTo tiene estaciones de servicio que te dan una mano. FELICITACIONES FEDE Y VANE.

Y si de bodas hablamos, sorpresivamente se casó el joven MAS. Sí el Guela dijo que sí. Aunque nos avisó un poco tarde como para hacernos tiempito para verlo en la iglesia, se lo perdonamos. De todos modos ya festejaremos y le haremos una despedida de algo…ya no de soltero, pero algo se nos va a ocurrir.

Los Arbillas nos han demostrado que son el calco del padre. De eso da cuenta la casa de Romi y el Negro que los recibió un rato. Son Alejandrito en potencia. Pero tenemos fe que cambien un poco hacia el estilo materno.

El Nacho, alias Petete, luego de verse casi tan bien como señora que como señor, se fue pa MDQ (Mar del Plata). No tengo muchos datos de ello, pero prometo averiguar más para la próxima.

Del resto, poca información tengo. A ver si me escriben y me pongo al tanto.

Este fue el retome…pronto habrá historias de los viejos buenos tiempos.

Salute.

lunes, 26 de enero de 2009

ELLAS

Debo reconocer que todos los relatos anteriores las tuvieron ausentes. Es que entre historias de borracheras y partidos de metegol no les encontré lugar. Aunque no por ello debo dejar pasar de recordar, no aquí, claro está, sino en mi memoria las noches de buena bebida que con ellas compartimos y por qué no algunas borracheras en cumpleaños y gigas peñas. En fin…

Debo reconocer también que han formado parte indispensable de mis años en Paraná y que cada una de ellas han sabido llenarme, cada una a su manera, de historias, histerias y cariños que no olvidaré.

Por ello quiero regalarles ciertas palabras a cada una. Palabras no ordenadas, sino lanzadas como bocanadas de humo. Palabras o sencillos recuerdos que conservo de ellas.
Sabrán disculpar los detalles que falten y si alguna de ellas se siente ausente o no coincide con mis palabras, bien sabré modificarlas.

El orden es alfabetico.

GRINGA: Cuando nos mudamos a Urquiza y Córdoba aún estabas dando vueltas por Paraná. Pocos días compartimos, pero con tu viaje a Londres creo que logramos compartir, en ese tiempo, una linda cantidad de cartas y discos, que a ambos nos hacían bien. Recuerdo que te mandé una copia de un de Fito. Ese mismo disco me acompañó en mis dos meses de estadía en Madrid (años después) y te aseguro que te recordaba cada vez que paseando por la Castellana o el Retiro Fito me taladraba la cabeza con todo su ABRE.


LILU: Ups amiga. Miles de oídos debes tener. Las noches en las que te volví loca con mis locuras. Las millones de veces que me hiciste el aguante, antes durante y después de todas mis (nuestras) idas y vueltas. Te debo yo muchas noches de cerveza y oídos. Gracias amiga.



LUICHI: Contigo sí hemos compartido tardes de mate, noches de tragos y locuras de los Baquelas…y de Ale claro está. Me acuerdo cuando con Fede te compramos para tu cumple un CD de Enia (creo que era ese) y que para que no te dieras cuenta te dijimos que era para un trabajo que tenía que hacer para teatro. Me veo haciendo pavadas en el cuarto de Fede mientras el disco sonaba. Recuerdo a tua amigas con las que varias veces nos divertimos…qué será de ellas hoy?



MAFI: Hey panzona. Fuiste la primera que apareció en aquellas épocas. Recuerdos…miles. Las escapadas del convento, los gritos que les pegábamos desde la calle, la noche de mi cumple en Oro Verde que fue lo que faltaba para que las rajaran de ese lugar. Las fuentes de pochoclo para estudiar. El tereré entre los apuntes de Canacho. Las miles de horas y horas de clases juntos y las millones de horas y horas de estudio con los Cachos. Los brownies que hacías algunas tardes. Los asados en la terraza de la casa de Canario y Carlitos. La feria del libro en Baires donde por primera vez lo ví a Mario Benedetti. Tus gestiones en la facu para que me pagaran algo mientras yo estaba en la facu en Madrid. Y más y más y más. Ya nos juntaremos a recordarlas.

ROMI: La primera vez que nos cruzamos estabas en busca de Fede con la negra Mariana. Yo aún vivía en calle San Juan y Fede recién se mudaba a Urquiza. Qué recuerdo de “La Romi” o “Guevara” o “Un guirí más”: La primera tarde que salimos a caminar por el parque para hacer un poco de ejercicio. Las largas charlas en la costanera mientras me traías a mil por hora. Las noches de pizza y guiso o lo que viniera. Los rajes a “lo del Rolli” para llenar la heladera de cervezas (una cerveza un peso). Las veces que nos invitabas a comer a tu casa y nos ponías a todos a laburar. Las primeras noches que nos juntabamos con todos los chicos y las chicas a pavear e invitábamos a Rogelia. Tus historias del TURBIO. Nuestro chiflido y tu asomada al balcón. Termos y pavas y miles de kilos de yerba en millones de mateadas compartidas. Tus textos de la facu que no entendíamos ni a palos. Y la lista sería interminable.

SEPU: Sepu, Sepu. Qué grande sos! Qué loco que todo haya comenzado en una fiesta de disfraces en la que miraste al negro de militar y ni un ojito para este pobre y solitario indio JAJAJAJA. Y ahora a coronar esa eterna historia de amor con otra fiesta de disfraces. Una genialidad. Recuerdo tu promesa y la tarde que apareciste rapada. Los primeros besos con el negro de queso crema (esa pensaste que no la sabía eh!!). Las fotos que nos sacabamos los tres conmigo interrumpiendo algún beso. Las miles de noches que nos dejabas el negro con los gurices para que la pasaramos bien y te ibas confiando en nosotros (y lo bien que has hecho, ves al final se quedó contigo, no pudimos pervertirlo jajaja). Shapó mi querida “Sepu”.

jueves, 18 de diciembre de 2008


UNA MESA QUE HIZO LAS VECES DE CORRALITO

Debo reconocer que he estado un tanto vago para escribir. Creo que en general se relaciona con lo que leo, y los últimos libros no me han ayudado a tener ganas de llenar páginas con palabras.
Pero creí entender el pedido al ciberespacio que lanzó una gran amiga que pasa sus días y sus noches claro está, en Canadá.

Aquí va especialmente para ella este relato. Un nuevo recuerdo de los viejos buenos tiempos.

Ya hemos recordado en relatos anteriores a casi todos los hermosos personajes de la familia Baquela. Creo, si mal no recuerdo, que aún no he dedicado una página a uno de los personajes más entrañable, más raro, más loco, más Saporitezco que hemos tratado. El conocido como “Seguel”. Cristian Seguel. Primo de los chicos Baquela.

Largas noches nos hemos pasado escuchando sus anécdotas o deleitándonos con el dúo Seguel (en la voz) – Coloso (en voz y guitarra). Siempre tenía algo para contar. Siempre le había ocurrido algo que sería imposible de creer si no fuera porque estábamos seguros que a una persona como él le podía ocurrir de todo.

Por esos tiempos Seguel vivía con el Tito y la Tere en Paraná, en la famosa casa de Pedo de Víbora.

Una noche se comenta que volvió muy, pero muy pasado de copas. Borrachísimo, mamadísimo, mamertísimo en el lenguaje común.

Al buscar las llaves para intentar entrar en la casa, hurgueteó por todos los bolsillos de su pantalón sin poder dar con ellas.

Suele suceder que cuando uno está borrachín, los pantalones en una maldita conspiración contra el mamao, multiplican los bolsillos para dificultar la tarea de encontrar las malditas llaves.

Cansado de no poder acertar con el bolsillo adecuado decidió tocar el timbre.
Quien salió a abrirle fue la Tere. Cuando lo vio entrar no podía creer, o tal vez sí, el sobrino que le había tocado en suerte.

Parece ser que no contento con la joda que ya había tenido decidió Seguel que aún le faltaban unos minutitos de diversión antes de caer rendido. Cuentan que sacó la tabla de una mesa y se metió dentro del rectángulo que formaban los travesaños que unían las 4 patas y comenzó a avanzar con ese “andador” por todo el comedor de la casa, cual niño con chochecito nuevo. También las malas lenguas indican que tan niño se sentía que se hizo pis encima dejando un gracioso charquito en el living.

Cansada de semejante espectáculo la Tere recordó que Seguel se había llevado las llaves y se las pidió así:

- ¿Cristian, donde pusiste las llaves?
- Se las llevó MARIO BROS.
- ¿Cómo que se las llevó MARIO BROS?. Pero Cristian ¿Quién es MARIO BROS?
- MARIO BROS se las llevó.

La Tere salió corriendo hacia la habitación, donde el Tito intentaba descansar, al grito de:

TITO, TITO DESPERTATE. CRISTIAN DICE QUE LAS LLAVES DE LA CASA SE LAS LLEVÓ MARIO BROS…TITO POR FAVOR…¿QUIÉN ES MARIO BROS???????????

Bueno amigos, intentaré no ponerme tan vago para escribir y ustedes intenten enviarme recuerdos así, como dice una amiga… como todo…”Se hace cuento”.

Saludos a tuti

viernes, 7 de noviembre de 2008

NO VALE HACER MOLINETE

La cita solía ser a las seis de la tarde. Era el momento en el que dejábamos de estudiar y salíamos a recorrer ida y vuelta la peatonal unas 20 veces.

Llenábamos los ojos y de vez en cuando parábamos la marcha y nos instalábamos en lo que era la telefónica (más tarde pago fácil o rapipago y ahora no sé que es), en el banco de la plaza frente el club social o bien en la esquina de Urquiza y la peatonal.

También a veces nos encontrábamos con algunas amigas que volvían de hacer ejercicio por el parque o con miles de colegas que con cara de bioboys intentaban olvidarse de las integrales triples.

Pero lo bueno, lo que verdaderamente nos relajaba era el metegol.

Juntábamos $ 0,50 cada uno y nos armábamos con 8 fichas que nos duraban algo más de 1 hora y media.

En general las parejas eran Ramiro de la Cruz Alcar – Pablo Alonso vs. Alejandro Arbilla – Miguel Ángel Salatín.

Con el correr de los partidos empezamos a ponernos más “profesionales” más exigentes. Llevábamos la estadística de los partidos jugados, ganados y además a esa altura éramos cuasi expertos en la lubricación del metegol para que no se trabaran las manijas.

Luego de un tiempo se sumó a nosotros el “Gato” Gerardo Ledesma.

Una tarde decidimos que para ingresar al club del metegol, el Gato, tenía que conseguir “aceite especial para lubricar metegoles”. Esa sería la cuota de ingreso.

Le indicamos que seguramente lo conseguía en alguna casa de deportes o de juegos de mesa.

No sé si recorrió muchos locales de deportes en busca del aceite pedido, pero sí sé que lo volvimos loco porque no lo conseguía.

Lo cierto es que como, al final, no lo consiguió y dudaba mucho de su existencia, no tuvimos mejor idea que llenar un frasquito de gotas para los ojos con aceite de máquina y colocarle una etiqueta muy bien hecha en computadora que decía: “Aceite especial para metegoles”. Así fue como le demostramos que nunca le mentimos y que cuando se acabara iba a ser el responsable de conseguirlo.

Gracias Gato por tanta magia metegolística.

Abrazos para ellos y besos para ellas.

NOTA: Chicas (Romi, Luichi, Gringa, Sepu, Mafi y demás): Pronto escribiré historias en las que participen. Paciencia, mi memoria tiene sus límites.

viernes, 31 de octubre de 2008


A MITAD DE LA ESCALERA LO PENSÓ DOS VECES

Casi todos los que por esa época compartíamos estudio y andanzas teníamos (y aún tenemos) hermanas menores. Y como es obvio, estas hermanas nuestras tienen (y tenían) amigas de su edad.

En general no nos metíamos con las hermanas de nuestros amigos, pero sí, a veces con las amigas de nuestras hermanas.
Este fue el caso de uno de nosotros.

Particularmente descartaremos al Guela de este hecho (pero solo en esta oportunidad), ya que fue partícipe necesario de la historia y me ayudó luego con su relato a tener una versión tan fiel como se pudo del suceso.

Aquí vamos.

El mencionado Miguel Ángel aún vivía en Oro Verde para esos tiempos, así que de vez en cuando, al venir a estudiar o a pasear a Paraná aprovechaba a quedarse a dormir en la casa de alguno de nosotros.
Alguna de esas noches tipo 2 o 3 de la mañana se aburría de no poder dormir y de dar vueltas en el colchón (que siempre estaba en el piso) y sin hacer mucho ruido se vestía y aprovechaba a darse una vuelta por “La Base” gracias a los pases VIPS gratuitos que nos habían cedido muy amablemente las hermanas Preis.
Pero esa noche aún tenía la esperanza intacta de poder quedarse en la cama y descansar, para que el domingo le rindiera.
Ya casi había conseguido entrar en ese estado profundo de sueño cuando un timbrazo casi lo tira de la cama…bueno, casi lo desplaza del colchón para ser más preciso.
Quién estaba con él, o sea uno de nosotros que tiene hermana menor a quien llamaremos “EL HERMANO”, salió raudo a preguntar por el portero eléctrico quién era a esa hora y por qué tocaba el timbre con tanta insistencia.
- ¿Sí, quién es?
- ¿Está “EL HERMANO”?
- Soy yo, pero… ¿quién es?
- Bajá por favor.
- Pero… ¿quién es?
- Bajaaa
Y sin pensar mucho, y con el sueño a flor de piel, empezó a bajar en el ascensor.

Llegando el primer piso se dijo que lo que estaba haciendo era una locura y que mejor volvía al departamento y se fijaba por la camarita de seguridad quién era el del timbre. Detuvo el ascensor y emprendió el regreso.

La camarita era muy clara. Quién estaba abajo era una amiga de la hermana con la que EL HERMANO había tenido una pequeña historia.
Pero había algo que no cerraba. En la cámara aparecía la pequeña, pero la voz del portero eléctrico era la de un hombre. Raro…muuuuyyy raro.

Volvió al portero eléctrico y preguntó:

- ¿Qué necesitas?
- Hablar con vos.

Ahora la voz era la de la señorita que parecía estar un poco pasada de copas.

- Pero ¿Con quién estás nena?
- Con unos amigos. Bajá un momento, dale.


Tomó coraje y salió otra vez camino al ascensor. Casi llegando a su puerta le pareció mejor usar la escalera, ya que bajando por esta podía ver, sin ser visto, através del vidrio de entrada, quién estaba en la puerta.

Casi llegando a la planta baja pensó: “Pero yo soy un tarado. ¿Voy a salir solo para que me caguen a trompadas?”
Como vemos, algo la conciencia le remordía. Alguna cagadita se había mandado y por eso pensaba que podía cobrar.
Así que decidió volver al departamento para pedir “ayuda”.

Entonces EL HERMANO, llegado al cuarto, le dijo al Guela, que aún no sabía si intentar volver a dormir, cambiarse para irse a La Base o matar al del timbre:

- Estate atento. Si no subo en cinco minutos vení a buscarme.

Ahora sí salió decidido.

Si bien no tenemos detalles de lo ocurrido en la puerta del edificio, sabemos que la niña estaba de pasada por la ciudad y que bastante cargadita de alcohol decidió ajustar algunas cuentitas pendientes con EL HERMANO. También sabemos que gracias a los amigos de la señorita, la cosa no pasó a mayores.
Eso sí, no podemos asegurar que EL HERMANO, luego de esta experiencia haya decidido no meterse más con las amigas de las hermanas menores.

Cuando EL HERMANO regresó al departamento lo encontró al Guela durmiendo. Indignado lo despertó y le dijo: - Qué macanudo que sos nene, la verdad me podrían haber cagado a trompadas y vos ni te enterabas.

A lo que el Guela aclaró: Y bueno si me necesitabas hubieras tocado el timbre. Jajajaja.

MORALEJA: SI TE METES CON LA AMIGA DE TU HERMANA, POR LAS DUDAS TENELO AL GUELA DE GUARDAESPALDAS O MEJOR BUSCATE OTRO.

SALUDOS A TODOS.

sábado, 25 de octubre de 2008


EL DÍA DE LA MUJER…MUNDIAL

Sepan disculparme amigos, pero el último tiempo he estado leyendo mucho a Carlitos Bukowski y a Juancho Fante y eso me hace traer a este espacio casi exclusivamente historias de borrachines y hasta de perdedores. Prometo cambiar mis lecturas diarias por algo de otro estilo para acercarles historias de otra índole.

Este momento de nuestra historia tengo la certeza de que ocurrió el día sábado 8 de marzo del año 1997. El mismísimo día de la mujer.

Yo ya vivía en Paraná hacía más de un año en el mismo edificio que Ale y Ramiro. Primero fue en un departamento del piso 4 y luego en el mismo piso pero en el departamento de enfrente. Una mudanza altamente recomendable. Por lo cómoda. Era como mudar de una habitación a la otra.

Hacía poquito de esa mudanza y la relación con los vecinos, con el administrador y con la dueña del depto era muy buena. La dueña, para ser más exacto había sido estudiante y sabía de qué se trataba la vida de estudio y relax jodístico de vez en cuando.

Habíamos estado estudiando con Ale y Ramiro todo el día. Ellos en su departamento y yo en el mío. A la noche, luego de cenar o antes, no lo recuerdo bien, los muchachos subieron a mi depto para ver que pintaba para esa noche.

Sabíamos que junto con Fede estaba de visita el Gringo Agustín que seguro se sumaría a nuestra propuesta.
Micrófono en mano, arrancamos con Ramiro y Ale a entonar (o a desentonar) algunas canciones de lo que viniera. Sonaron arruinados con nuestras voces temas de Charly, de los Abuelos, de Calamaro (que aún estaba con los Rodríguez), etc. etc. etc.

Más tarde llegaron Fede y Agustín a sumarse a nuestro concierto (o a nuestro desconcierto). Esa noche dimos cuenta de varias botellitas de tinto y alguna de una graduación mayor.



En una terraza vecina un grupete de muchachas festejaba vaya a saber qué. Pero para nosotros festejaban el día de la mujer. Y así se lo supimos saber, no solo con los gritos, sino con una llamarada que asomaba por la ventana gracias a un desodorante de ambiente y un encendedor. Sí, ya sé, una locura.

Pero la cosa no termina allí. Un descontrolado personaje que ya estaba en boxes decidió que el administrador, que vivía en el mismo piso que yo, también debía festejar el día de la mujer. Así que salió al pasillo y comenzó a llamarlo al grito de “ESERERE, ESERERE…TOMÁ”, mientras hacía resonar sus nalgas. Por suerte para los tres que vivíamos en el edificio Miserere no salió a ver que pasaba.

Pero no conforme con eso el mismo personaje decidió que podía mostrar su mejor cara a la fiesta vecina y así lo hizo desde la ventana de mi cuarto.



Para ser sincero no recuerdo como terminó la noche. Lo que sí sé es que a la mañana siguiente mi portero eléctrico sonó a las 10 de la madrugada y la vecina del piso de abajo (de la que después fuimos amigos, y a la que en sus vacaciones le regábamos las plantas de su casa) me despertó con un sentido…FELIZ DÍA DE LA MUJER, FELIZ DÍA DE LA MUJER.
Saludos a todos.

viernes, 17 de octubre de 2008

¿FALTA MUCHO PARA LLEGAR?

Esta historia solo la vivimos mi hermano Andrés y yo. El resto solo aprovechó a reírse.

En el verano de 2002 junto con la gente de teatro de la Alianza Francesa fuimos invitados a participar en el Encuentro de Teatro que se llevaría a cabo en Santiago de Chile. Con parte del grupo estábamos interpretando hacía un tiempo “El Hincha”, una adaptación del director del grupo, Rubén Clavenzani, y mía, de un corto de Flavio Nardini (Tiempo de descuento).

Entre varias complicaciones una cosa que nos faltaba era alguien que hiciera el sonido de la obra ya que tenía varias pistas en vivo sobre un relato de fútbol que sonaba de fondo y debían ser precisas las subidas de volumen.
Como Andy estaba libre ese verano lo invitamos a participar del encuentro y hacernos de sonidista.

Allí fuimos. Verán algunas fotos de la presentación.

El viaje fue laaaaaaargo y en micro, llevando vestuario, decorados y demás. La pasamos muy bien y las obras que vimos estuvieron buenas.

El temita surgió al regresar. También fue un viaje llaaaaaaaaaaaargo, trayendo todo lo que habíamos llevado más algunos recuerditos.

Llegados a Paraná, dejamos todos los decorados y demás en la Alianza Francesa en calle Andrés Pazos y San Juan, y emprendimos el regreso con un cansancio enorme luego de 1000 horas de viaje, las mochilas al hombro, los pantalones sucios y los pelos largos.

Estando ya casi media cuadra de la puerta del edificio de Urquiza y Córdoba, donde estábamos parando, vemos llegar un patrullero y una moto de la policía, detenerse a nuestro lado y bajar raudos dos policías del móvil, mientras el motociclista esperaba con la moto en marcha. De inmediato nos pidieron los documentos.

Parece que ciertas personas de los locales de la peatonal nos vieron pasear por ella y por nuestra pinta nos transformamos de inmediato en sospechosos.

Para darle mi documento tenía que abrir la mochila en la que no solo llevaba parte del vestuario, sino también un arma de juguete que utilizaba en la obra. La cara del cana cuando miró el interior de la mochila fue de película. De inmediato hubo que aclararle que veníamos de Chile de actuar en un encuentro y que el arma era parte de mi utiliería (además era muuuy obvio, con solo verla, uno se daba cuenta que era de juguete). Le aclaré además que vivíamos a menos de 50 metros y que lo único que queríamos era llegar luego de tanto viaje.

Nos tuvieron en la vereda esperando averiguar nuestros antecedentes poco más de media hora bajo a atenta mirada del portero del edificio de ”La Romi” que no fue capaz de acercarse y decir que nos conocía. Es más creo que los muchachos de la carnicería y verdulería de la esquina no entendían nada…pero tampoco se preocuparon en averiguarlo.

Luego de terminar de “averiguar nuestros inexistentes antecedentes” nos dejaron caminar los 50 metros faltantes y pudimos regresar al hogar dulce hogar.




PABLO